Como todos los adultos, los niños y niñas viven en un mundo que ofrece escasas ocasiones para la tranquilidad y la reflexión. Sin embargo, a diferencia de los adultos, los niños y niñas se encuentran en una fase de aprendizaje que se caracteriza por su elevada capacidad de asimilación. Tal disposición resulta por un lado, en un enorme rendimiento a la hora de aprender, pero por otro, en una profunda penetración de estímulos externos que no siempre pueden ser acomodados. En estos casos las consecuencias son nerviosismo, miedos, falta de concentración, trastornos del sueño, etc.

El objetivo es que los niños y niñas aprendan a relajarse para que manejen mejor la tensión que les producen los eventos cotidianos de su vida y vivan de un modo más saludable y consciente.

Las personas que saben relajarse dirigen su atención hacia el interior y eliminan la tensión y la presión. La respiración se vuelve más profunda y se crea un estado de vigilia interna.

Los ejercicios de relajación pueden evitar que dichas consecuencias negativas afecten al niño/a. Además del claro incremento de la capacidad de rendimiento, la riqueza de ideas, la fantasía y la creatividad, también se refuerza el sistema inmunológico.

Los niño/as relajados sufren menos enfermedades. Los juegos de relajación y viajes imaginarios fomentan la capacidad de imaginación y concentración. Los masajes y ejercicios corporales eliminan tensiones musculares, facilitando así una mejor actitud corporal y una actividad respiratoria óptima. Los niños y niñas que saben relajarse aprenden a su vez de una forma más relajada. Si el niño/a descubre las ventajas y posibilidades de las técnicas de relajación en la infancia, cuando sea adulto podrá recurrir a ellas y enfrentarse mejor a problemas tales como la presión laboral, el exceso de compromisos o los miedos.

La vida de un niño/a no puede dividirse entre lo físico y lo intelectual, sino que debe considerarse como un todo, en especial, cuando es pequeño/a y está empezando a formarse.

Como el cuerpo, el cerebro es un instrumento que necesita prepararse para conseguir un estado de estabilidad y concentración. El hemisferio derecho del cerebro se asocia al pensamiento intuitivo, espacial y lateral y controla el lado izquierdo del cuerpo. El hemisferio izquierdo se asocia al pensamiento lógico, analítico y lineal y controla el lado derecho del cuerpo.

Por su parte, el masaje infantil complementa los beneficios que brinda la relajación, ya que se fortalecen las funciones respiratorias y gastrointestinales, se estimula el sistema inmunológico y el desarrollo del sistema nervioso, hay una mayor comunicación afectiva entre el niño y la madre o personas que proporcionen el masaje, cubre necesidades básicas como calor, apego, contención, amor, descarga de tensión y finalmente, permite al niño/a relajarse.

Fuente: Orientación Andujar.

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